¿Por qué tus Nuevas Agujas de Tejer no Solucionaron Tus Problemas y Qué lo Hará?

¿Por qué tus Nuevas Agujas de Tejer no Solucionaron Tus Problemas y Qué lo Hará?

Muchas tejedoras comienzan con un par de agujas de bambú, prestadas de una amiga o compradas a buen precio en una tienda de manualidades. Con el tiempo, la colección crece: madera lisa, acero inoxidable, acrílico, fibra de carbono y más.  Desde agujas de una sola punta hasta agujas con puntas intercambiables, circulares fijas de todos los tamaños y cúbicas, la colección no deja de crecer. No hay nada de malo en ello.  Las agujas nuevas siempre son una fuente legítima de alegría, pero también pueden ser realmente útiles en ciertas situaciones.

Pero algunas mejoras resultan decepcionantes. Un nuevo juego de agujas de tejer, comprado con la esperanza de corregir la tensión irregular, luce impecable en su estuche, mientras que el verdadero problema es que la técnica para enrollar el hilo sigue siendo la misma.  Ninguna herramienta iba a solucionar eso.

Así que, antes de sacar la cartera, hazte una pregunta: ¿Es un problema de herramientas o un problema de técnica?

Aquí te mostramos algunas situaciones en las que realmente merece la pena renovar tus agujas de tejer.

¿Por qué tus Nuevas Agujas de Tejer no Solucionaron Tus Problemas y Qué lo Hará?

1. Te Duelen las Manos Después de Tejer.

La incomodidad física es la razón más clara y legítima para invertir en agujas diferentes.  Las agujas de metal son más pesadas que las de madera o fibra de carbono, y si ya tienes tendencia a sufrir tensión en la muñeca, ese peso se acumula durante una sesión prolongada.  Cambiar a un material más ligero puede marcar una diferencia real y notable.  Las agujas de tejer ergonómicas también son una solución práctica. Las agujas de tejer cúbicas tienen una superficie mucho más fácil de sujetar.  Las estadísticas han demostrado que las agujas de tejer cúbicas son perfectas para quienes tejen y sufren de artritis, síndrome del túnel carpiano y otras dolencias en las manos.

La misma lógica se aplica a hilos resbaladizos como la seda o el bambú, si los puntos se deslizan constantemente de las puntas metálicas, las agujas con mayor agarre, de madera o bambú no son un lujo, sino la solución práctica a un problema real.

2. Estás Usando el Tipo de Aguja de Tejer Incorrecto para–Tu Proyecto.

Algunas mejoras no tienen nada que ver con la calidad, sino con tener el tipo de agujas de tejer adecuado para cada proyecto.  Intentar tejer tu primer suéter en redondo con agujas de doble punta no es un problema de tensión ni de técnica, es un problema de geometría.  Simplemente necesitas agujas circulares.

Lo mismo se aplica a las agujas de doble punta para circunferencias pequeñas, como las de los calcetines, o a las agujas para trenzas, ideales para trabajos complejos de punto Aran.  Si puedes identificar el problema técnico exacto que resuelve una aguja nueva, casi con toda seguridad merece la pena comprarla.

¿Por qué tus Nuevas Agujas de Tejer no Solucionaron Tus Problemas y Qué lo Hará?

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3. Tus Herramientas Te Están Combatiendo Físicamente.

La calidad importa cuando una herramienta barata está causando problemas.  Uniones toscas que enganchan el hilo, cables circulares fijos que se doblan y no se quedan planos, todo esto te ralentiza y puede dañar el hilo. Si tus herramientas te están perjudicando, reemplazarlas es lo justo y sensato.

Cuando Ninguna Mejora en las Agujas de Tejer Te Ayudará (Todavía)

1. Tensión Desigual

Este es el punto clave.  Muchas tejedoras pasan meses, a veces años, convencidos de que el material adecuado para las agujas les dará unas puntadas más uniformes. No es así. La tensión depende casi exclusivamente de la habilidad: reside en tus manos, en tu método para tensar el hilo y en la memoria muscular que has desarrollado con la práctica. Las agujas de metal no te darán una tensión más uniforme.  Las de bambú no te permitirán "sentir" mejor el hilo de una forma que compense la falta de técnica.  La única solución para una tensión irregular es el tiempo y la práctica.

 2. Velocidad de Tejido Lenta

Quienes se inician en el tejido suelen creer que las agujas más finas y caras les ayudarán a tejer más rápido. Quizás, una vez que la técnica esté bien dominada, sí. Pero si aún estás desarrollando la memoria muscular, ninguna aguja te hará tejer mucho más rápido. Primero son los movimientos; las herramientas se pueden perfeccionar después.

3. Un Patrón Difícil

¿Tienes dificultades con un chal de encaje complejo? No es problema de la aguja.  Requiere mejores hábitos con los marcadores de puntos, un conteo más preciso y, posiblemente, un proyecto más sencillo para empezar y ganar confianza. Un nuevo juego de puntas intercambiables no solucionará nada de eso.

Una prueba útil: si usaras las agujas de metal más básicas disponibles para tu proyecto, ¿desaparecería el problema principal? Si la respuesta es no, ninguna compra lo solucionará.

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